La vid y el frío

 

 

¡Hola amigos del vino! Ya estamos aquí otra vez para hablar de cosas interesantes relacionadas con nuestra bebida favorita. Concretamente, hoy vamos a echar la mirada atrás para saber de dónde venimos.

El vino y el frío son dos palabras inseparables. Es fácil escuchar expresiones como: “Este vino está muy frío”, “Mete el vino al frío que está caliente”, “La manzanilla como está buena es fría fría”, o “Ponme un jerez porque hace un frío…” Hay incluso refranes que ligan el vino y el frío: “Con tocino y vino no hay frío ni mal camino”. Por supuesto, escuchamos a bodegueros y agricultores quejarse del frío, ya que la maduración de la uva se ve afectada cuando la temperatura baja demasiado y los mostos que se obtienen son más endebles. En invierno, cuando no hay uva, el frío puede ser deseable hasta cierto punto porque facilita la poda e higieniza la planta librándola de hongos o insectos para la próxima cosecha. Ahora bien, si el frío desciende mucho por debajo de los cero grados la planta puede llegar incluso a morir. Precisamente esto es lo que ocurrió con la mayoría de las vides que había en el planeta.

Un poco de historia del vino

Al final de la era terciaria se podía encontrar Vitis Silvestris en muchas zonas del hemisferio norte terrestre. Con las posteriores glaciaciones que se prolongaron hasta 10000 años a.C., la población de vid se redujo considerablemente sobreviviendo casi en exclusividad en la zona mediterránea donde el clima era más suave. La Vitis Silvestris es una especie de vid que, tras miles de años de mutaciones genéticas en Asia menor, derivó en Vinis Vinifera. Ahí, en las tierras comprendidas entre el mar Negro y el mar Caspio, el hombre empezó a elaborar vino 6000 años a.C., nombrándolo mediante un término semítico anterior a la palabra hebrea wainu. Esta palabra recorrió Europa hacia occidente de la mano de los vitivinicultores dando lugar al latín vinun, de donde procede el castellano vino. En todo ese camino, pueblos como los egipcios, los fenicios y los griegos pusieron su granito de arena innovando y engordando la cultura del vino hasta la época romana.

Historia del vino

Los egipcios lo consideraban la bebida de los nobles e implementaron nuevos sistemas de almacenamiento y etiquetado para sus grandes bodegas, conociéndose en todo momento incluso el nombre del bodeguero. A pesar de cultivar grandes extensiones de tierra con viñedos, el vino egipcio era de menos calidad que otros y, por ello, compraban gran parte del que consumían a los griegos. Los fenicios, por su parte, fueron excelentes mercaderes del vino en el Mediterráneo y propiciaron el avance del cultivo en Grecia. Fueron precisamente los griegos los que diversificaron el cultivo de la vid, llevaron la uva a la mayoría de las costas mediterráneas, mejoraron las técnicas de cultivo introduciendo el guiado y emparrado de viñas, y perfeccionaron los sistemas de almacenamiento y conservación introduciendo nuevos materiales y aditivos. Pero la gran expansión de la vitivinicultura por Europa tuvo como actores fundamentales a los romanos, que convirtieron al vino en su bebida por antonomasia, y llevaron el cultivo de la vid a la Galia y la Península Ibérica. El Imperio Romano supuso una revolución tecnológica en la elaboración del vino introduciendo, por ejemplo, las barricas de roble galas en el almacenamiento. Por otro lado, acercaron los viñedos a los ríos para facilitar el transporte fluvial de ánforas y barriles creando bodegas a lo largo de los cauces, modelo que se mantiene en muchos lugares en la actualidad. Socialmente, aparecieron tabernas en rutas, caminos y ciudades, y se establecieron los primeros gremios de vitivinicultores apareciendo la figura del distribuidor. Estos gremios fueron clave para nosotros, ya que impulsaron investigaciones que catalogaron y descubrieron nuevas variedades de vid resistentes al frío que, en caso de glaciación, nos permitirán seguir disfrutando del vino cuando pase el mal tiempo.

En entradas posteriores comentaremos qué fue del vino y de su historia a partir de la caída del Imperio Romano, aunque ya os adelanto que su cultivo no cayó y, hoy, contamos con un gran número de regiones vitivinicultoras en Europa provenientes del legado de los romanos para mayor gloria de todos nosotros.

Nos vemos en el próximo post.

El amigo del vino

 

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